Capitulo 4; La Noticia de Sandra

Antes de que nuestro autocar partiera para el campo de entreno, perteneciente al club de tercera división Mexicana, El Carrusel de Chauzo. Un estadio, que por sus características, más de uno se doblaría el tobillo. Antes de que el entrenador nos pusiera hacer carrera continua alrededor del campo, Guirgui, el utillero del equipo, me llamo.

– !Pablo! !Te llaman a ti! -comentó el utillero.

Anonadado subí a la grada, en donde, Guirgui me tendía su móvil.

– Es alguien que tu conoces muy bien -me dijo antes de pasarme su teléfono móvil.

Dude al principio, pero al final dije con un pequeño <<Sí>>.

– !Pablo! ¿No sabes quien soy? -me preguntó una voz bastante familiar por mi desde el otro lado de la línea telefónica.

– Sandra….vaya…que sorpresa -comenté recomponiendome del hecho de que Sandra me llamara.

– Parece que no te alegras al oírme -dijo ella -pero no pasa nada, ya verás como harás un gran partido. Por cierto…he de confesarte algo….

– Dímelo….el entrenador parece que me lanza unos rayos X desde donde él está –

– Mira Pablo….sé que parece una tontería, pero….tu….abuelo….Emilio…..a muerto esta mañana, lo siento mucho -me dijo

Mi abuelo….muerto….no podía ser, tenía que ser un error. No contesté y Sandra comprendió el motivo de mi silencio.

– Tu padre dice que no hace falta que vengas….mañana será el entierro…era solamente eso….-

– Está bien Sandra…dile a mi padre que lo siento mucho –

– Cuídate Pablo –

Nada más terminar de hablar con Sandra, deje el móvil en las manos del utilllero y me fui directamente al vestuario, bajo la intensa mirada del entrenador. Nada me sentía sonreír, el tiempo había parado para mi, mi abuelo no podía estar muerto.

– !No puede estar muerto! -grite dando un golpe en la pared.

El entrenador, sorprendido al ver el semejante jaleo que surgía de mi interior, entró en el vestuario y cerró la puerta.

– !No puede estar muerto! -volví a repetir

– Tu abuelo te quería mucho….-dijo por fin el entrenador -era una gran persona.

– ¿Qué sabe usted de él? -pregunté de mala forma.

Espere a que estuviera recibiendo una bronca a manos de mi entrenador, pero nada de eso sucedió.

– Lo conocí….en el mundial de México 1996, en el Monumental. Tu abuelo era el máximo goleador del mundial por parte de España. Emilio Gaspar era la referencia para muchos futbolistas. Conocí a tu abuelo, Pablo y el me conocía a mí -me contó

– Pues ahora está muerto -dije aumentando el volumen de voz.

– No está muerto Pablo….esta aquí -y acercándose a mi me puso un dedo en donde estaba el corazón -el siempre estará aquí. Seguramente hoy te estará viendo desde el cielo. No creo mucho en esto pero….creo que Dios no lo dejará en el purgatorio, tu abuelo se merecía un puesto en el cielo.

– Entrenador…-dije en mitad de mis lágrimas.

– Dime, Pablo –

– ¿Podré hacerle un regalo a mi abuelo antes de que se le entierre? -pregunté

– Por supuesto….marca mañana y dedícaselo a él, levanta los brazos en alto y señalando al cielo, di para tu interior, “este es el regalo que te faltaba abuelo” –

– Mi abuelo fue el primero que me dijo, “los goles llegarán en el lugar y el momento adecuados, no te adelantes a los acontecimientos, yo creo en tí, y sé que el día en que me muera, mi calidad como abuelo será traspasado a tus goles” -dije, recobrando el buenhumor.

– Marca por tu abuelo….-dijo con una sonrisa el entrenador -y podrás darle su regalo.

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