Mi padre me da nuevas pistas

Esa misma noche, Thalia, Alberich, Hércules y yo abandonamos el campamento. No tenía ni idea del destino al que íbamos a ir, ni tampoco sabíamos en que lugar del mundo se encontraba el rayo maestro de mi padre. Aquella vasta llanura parecía el acceso al monte Cenizas. Tal vez el campamento estuviera ahí, tal vez, el campamento solo era visible para los semidioses como lo eramos nosotros. Marchamos por un bosque, lleno de pinos, Hércules era nuestro guía y parecía que se sabía de memoria el camino para no perderse dentro de aquel lioso bosque de pinos. Yo me quedé atrás mirando por si Hades salía de cualquier sitio.

– Vamos Perseo, no te retrases -dijo la voz de Hércules desde delante del grupo.

Avancé a donde estaban Thalia y Alberich. Ambos caminaban muy cerca de Hércules, pues aunque no llevaban luz para iluminar el camino, la luz de la luna, blanca y en muchas ocasiones, engañosa, hacia ver sombras que no eran. Hércules marcaba un ritmo fuerte, yo, que no estaba acostumbrado a subir una montaña, me iba quedando atrás por momentos. De pronto, mi hermanastro se paró de golpe. Olisqueó el aire, como si fuese un pastor alemán olfateando el terreno. Thalia y Alberich se sentaron en un tronco caído, así que, viendo a mis dos amigos sentados, me uní a ellos.

– Descansaremos aquí. Yo haré la guardia, vosotros podéis dormir -nos dijo.

<<¿Cómo?>> pensé <<No tenemos mantas ni sacos de dormir>>. Pero tras pensar en eso, varias mantas aparecieron delante de nosotros. Al parecer Zeus me había estado espiando en mis pensamientos. Me arrimé al tronco, para al menos, así estar protegido del viento. Me quedé dormido al instante. Y de nuevo aparecí en el espejismo del Olimpo. Y mi padre ya estaba ahí.

– Padre -dije.

– Hola Perseo. Vais por el camino correcto. Tu hermanastro no tardará mucho en abandonaros, pero tranquilo, estaré yo vigilando. Hades no sabe nada de tí. Y yo te he ocultado tu naturaleza.

– ¿Qué haremos cuando Hércules se vaya? –

– Seguid hacia el Norte. 32º 43º 1º 24º. Esas son las coordenadas de vuestro siguiente objetivo.

– El teatro circo romano –

– Sí. Preguntad por Arnaú y preguntarle a cerca de Ares. -me informó mi padre antes de volverme a despertar.

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