Capitulo 2

El chico entró en su cuarto y encendió el portátil mientras sacaba todo el material que iba a necesitar aquella tarde para acabar con el proyecto de tecnología, para resolver los problemas de matemáticas, y para estudiar un rato de inglés. Eran las cuatro cuando el chico comenzaba a realizar todo lo que tenía para aquella tarde. Con la melodía de fondo de “La Niña que llora en tus fiestas” del grupo español La Oreja de Van Gogh, se puso a resolver el proyecto de tecnología.

Vuela un columpio vació sobre mi cabeza

Vuela por el cementerio de mi voluntad

Sigo buscando la niña que llora en tus fiestas

Suenan campanas sin flor por mi funeral

 

Mírame  con la estrella polar a mis pies

Vuelo a casa perdida otra vez

Porque no se dejar de enamorte…

De pronto la voz de Leire dejo de emitir su conocido estribillo. Patricia rígida delante de la puerta había apagado el reproductor de música que tenía Nico a todo volumen.

–         Primero, no se estudia con música, y segundo, no la pongas tan fuerte –comentó su madre.

–         No estoy estudiando todavía, estoy repasando el proyecto de tecnología –explicó el chico

–         Nada de música –

–         Está bien –

El chico, resignado ante la orden de su madre, conectó los auriculares y empezó a escuchar la radio de Kiss FM en su Iphone. Al menos la voz de Rosario transmitían fuerza y motivación a las neuronas de Nico, quien esbozaba un breve boceto de un coche, jugando con la iluminación de las sombras. La voz de Rosario se iba apagando para que la voz de Jason Derulo con su Talk Dirty sonara alta y clara. El proyecto de Tecnología había sido acabado y Nico había pasado con las matemáticas, cuando se quiso dar cuenta, el reloj de la mesa marcaba las seis de la tarde. Se quitó los auriculares, se levantó, y entró en la cocina para merendar algo. Su madre había salido a comprar y el chico caminaba por sus anchas en el enorme pasillo. Una vez saciado su apetito volvió a ponerse con las matemáticas, esta vez sin las voces de Jason Derulo, David  Bisbal, ni de ningún otro cantante.

–         Hijo, soy yo –anunció su madre cuando cerraba la puerta de entrada

–         Vale –le respondió desde la habitación

El chico recogió todo el material utilizado y dejó que la voz de Nena Daconte resonara por la habitación. Mientras iba viendo que ropa ponerse para aquella tarde, dejo que la música le entrará por los oídos. Su madre entró de nuevo en el cuarto.

–         Baja el volumen o te quedas sin música también mientras te cambias –reprimió su madre

–         Vale, ya va –anunció el chico resignado por las ordenes de su madre –pero que más le dará –reprochó en voz baja.

El chico estuvo listo en menos de media hora. Mientras se hacía la hora de salir hacía la casa de Verónica, pensó en que haría para su redacción de literatura para el lunes. Varias ideas le surgieron en la cabeza, pero ninguna de ellas le resulto eficaz y valido para el señor Deisson, por su fama de exigente y muy estricto en cuanto a la redacción de su asignatura.

–         A ver…no definitivamente esa idea no –comentaba Nico cada vez que no le gustaba la idea -¿y si lo busco en Internet? No, es poco original si lo busco así…

La voz de Taylor Swift le hizo pensar en una idea que tal vez tuviera un éxito entre el profesor y él.

–         Sí, esta sí que mola –dijo nada más esbozar un esquema para desglosar la redacción –será mejor que piense un poco más sobre su estructura y los mensajes que llevará escondidos.

Tras el esquema del desglose de la redacción decidió empezar a escribir el primer párrafo para saber cómo empezar el relato que había pensado tras escuchar la voz angelical de Taylor Swift.  El reloj de la cocina marco la hora, Nico, a las nueve menos cuarto estaba despidiéndose de su madre y de su padre, que justo en ese momento entraba por la puerta tras un agotador día de trabajo.

– Hasta luego más tarde –

– ¿A que hora vas a volver? -inquirió su padre

– A las doce como muy tarde estaré en casa…-

– Sí no te acercan tus amigos, llámame y te recojo -comentó el padre del muchacho.

– No papá, ya vendré yo en el autobús si llego a tiempo, si no me iré andado. Hasta luego.

– Adiós hijo -respondieron los padres despidiéndose de su hijo.

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