1

La noche era fría. La Navidad había llegado a Cartagena, la ciudad portuaria. Diciembre había llegado, y con ello, las frías temperaturas asolaban las calles de la ciudad. Los colores eran brillantes e intensos por las calles céntricas de la ciudad portuaria. Eran muchos los que disfrutaban de paseos nocturnos bajo las luces de Navidad, que el ayuntamiento ponía en el centro, para iluminar los corazones de todos y cada uno de los habitantes de Cartagena.  Muchos jóvenes paseaban por la noche cómo algunos del instituto Marista. Entre los diez amigos que paseaban por la fría calle del Carmen destacaban dos amigos, Erik, un muchacho de diecisiete años que tenía el pelo rubio con los ojos verdes y Gareth un amigo de Erik que tenía el cabello oscuro corto y los ojos marrones. Ambos eran muy amigos.

 

–      Esto es como High School en grande–dijo de pronto Erik con las manos en los bolsillos de los vaqueros.

–      Ya…pero sin el musical –sentenció Gareth con su típica frase –esto cada vez está peor…

–      Suerte que mañana entramos a las nueve para ver el museo romano. Será un autentico royo y aburrimiento –argumentó el muchacho.

–      Bueno la suerte es que el señor Barrow será nuestro guía personal.  En una ciudad llena de españoles, solo estamos tú, yo y el señor Barrow como los extranjeros de turno, si es que lo bordamos allá a donde vayamos–

–      Vale, ya está bien, cálmate–dijo Erik sonriendo.

Los dos amigos llevaban desde sexto de primaria en las mismas clases, compartiendo penas y sufrimientos. Erik caminaba con las manos en los bolsillos mientras que Gareth, bueno Gareth iba a su royo. Mientras que los dos amigos paseaban, muy lejos de ahí, a muchos kilómetros de distancia, los dioses del Olimpo y los dioses Nórdicos, encabezados por Odín entablaban una prospera conversación con un futuro incierto.

–      Alguien nos ha robado el  martillo sagrado de mi hijo Thor –argumentó Odín que estaba sentado al lado de Afrodita.

–      ¡Que más da! ¡Seguro que lo ha robado tú hijo, Thor! –gritó Zeus energéticamente mirando fijamente a Odín.

–      ¡¿Estás culpando a mi hijo?! Tú bien lo sabes que desde hace 17 años no he podido verlo y todo eso gracias a ti y a tú estúpida ley de los mortales que edificaste cuando Crono fue derrotado–saltó de pronto Thor.

–      Ya claro, ¿y obviamente no has tenido relaciones con la mortal Anne, verdad? –

–      Eso…es agua pasada. Mi hijo no sabe nada de lo que es, no lo sabe, su naturaleza no está expuesta como lo puede estar en otros. –casi gritó Thor.

–      Quien haya robado el martillo tiene que pagarlo, Zeus –intervino Odín –si no aparece dentro de 24 días y doce horas, declarare la guerra, a los dioses del Olimpo.

–      Eso lo decidiré yo y los que forman parte del consejo de dioses–declaró  gritando Zeus señalando a Odín con el dedo índice.

–      Sí no aparece dentro de ese límite de tiempo, me veré obligado a empezar una guerra entre dioses–aclaró de nuevo Odín mirando firmemente a Zeus quien mantenía el ceño fruncido.

Con las mismas, Odín, Thor, y Balder, volvieron al panteón Nórdico mientras que los dioses del Olimpo los miraban sin poder hacer nada y con los rostros enfadados.

–      ¡Apolo! Vigila las acciones de ese tal Erik, y no te sometas al poder de Thor, si es necesario contacta con Hades y libera a la Hydra, solo por esta vez, no permitiré que los Nórdicos vuelvan a ganar otra batalla–restableció Zeus mirando el rostro de su hijo.

–      Así lo haré padre –expresó Apolo saliendo del panteón griego.

–      Los demás, volver a vuestras obligaciones –concluyó Zeus.

***

Gareth y Erik se habían alejado del barullo de las personas y se encaminaron con Penélope, Alice, Verónica, Beatriz, y otros dos chicos más, al Telepizza que se encontraba en el puerto. El camino hacia el puerto constaba de al menos veinte minutos a pie. Beatriz, amiga de Gareth y Erik se les unió a la retaguardia del grupo.

–      ¿Qué, como lleváis los primeros días del curso? –preguntó la chica con los brazos en los bolsillos del pantalón

–      Como siempre –aclaró Erik adelantándose al comentario irónico de Gareth

–      Bueno, ¿tenéis claro ya que queréis estudiar para cuando salgáis del bachillerato? –quiso saber la muchacha mirando a sus compañeros

–      Bueno, sí y no…-decretó Gareth apoyándose en el hombro de su amigo

–      ¿Te importaría quitar tú brazo de mi hombro?…Gracias. A mí me gustaría estudiar periodismo, adoro el mundo de las letras y lo del arte antiguo–reconoció Erik

–      Pues a mi física cuántica…está bien, me gustaría estudiar Agronomía –confesó rápidamente Gareth ante las miradas de sus amigos.

–      ¿Quieres ser Agrónomo? –preguntó extrañada Beatriz

–      ¿Sí que pasa? ¿algún problema? –dijo Gareth defendiéndose ante la extrañeza de su amiga

–      No, nada –respondió Beatriz mirando el cruce de la plaza de España para ver que no habían coches cruzando

Alwok caminaba lentamente junto con sus dos amigos hasta que vio a un hombre joven en la esquina de Carmelitas, de aspecto fornido y de apariencia atlética observándoles. Tenía el pelo castaño y unos ojos azules, indeliberadamente, Alwok sintió una voz penetrante y grave en su interior. No te separes de tus amigos, y cuida tus espaldas, estás en un grave peligro. Cuando Alwok giró de nuevo…aquel extraño hombre había desaparecido de la nada.

–      ¿Alwok? ¿te encuentras bien? –quiso saber Beatriz percatándose de la turbación del muchacho.

–      ¿Habéis oído la voz? -preguntó extrañado Alwok mirando a sus dos amigos.

–      ¿Qué voz? –inquirieron unánime Beatriz y Gareth mirando a su amigo con cara de estupefacción.

–      ¿Qué si habéis oído…? Bah, que más da, a lo mejor es por lo de la  hiperactividad, que hace que te imagines cosas así–señaló Alwok poniéndose en camino al igual que Gareth y Beatriz.

–      ¿10 pavos a que se ha tomado Mar…? –puntualizó  Gareth.

–      Gareth…-indicó Beatriz mirando al muchacho con cara de advertencia.

–      Está bien, perdón. –recapacito Gareth sosegándose tras la mirada inquietante de su amiga.

Los tres compañeros decidieron olvidar por completo aquel extraño suceso. Alwok parecía estar fuera de sí, pensaba en aquel chocante personaje, en aquella dudosa voz, que le resultaba familiar pero a la vez incógnita. Los tres y el resto de sus amigos entraron en el Telepizza, sentándose en una de las mesas que había en un rincón del bar.

–      ¿Qué quieren tomar? –preguntó una empleada del Telepizza, ucraniana, según Alwok, por su acento.

–      Dos pizzas a la barbacoa, dos de cuatro quesos, y una familiar –asignó Alvin mirando la carta de pizzas ofrecidas en el bar de pizzas.

–      ¿Y para beber? –volvió a inquirir la empleada.

–      Yo una Coca-cola –pidió Verónica.

–      Yo un Seven Up –mencionó Penélope.

–      Una Coca-cola light –solicitó Alvin.

–      Lo mismo –dijo Alice.

–      ¿Y vosotros? –preguntó Alvin refiriéndose a Gareth, Beatriz y Alwok.

–      Tres Coca-colas –citó Gareth.

Tras los pedidos, la empleada se marcho a la barra, y los adolescentes conversaban entre ellos. Alwok decidió explicarles lo de la voz. Empezó desde lo más mínimo hasta explayarse en el reconocimiento de aquella extraña voz.

–      Es como si…recordara esa voz…pero que a la vez me resulta imposible vincularla a cualquier persona a la que haya conocido o a la que haya visto…puf…no sé quién es ese tío pero me está haciendo perder la cabeza –puntualizó Alwok en un susurro para que lo oyeran Gareth y Beatriz.

–      Alwok, dime la verdad, ¿tomas algo? –quiso saber Gareth en tono preocupado.

–      Vete a la mie….-casi gritó  Alwok.

–      Está bien, ya lo entendí, vaya como te pones por preocuparme por ti –argumentó Gareth abriendo su lata de Coca-cola para bebérsela.

–      Pero eso no ayuda, Gareth. Además, lo que has preguntado está fuera de tono. Alwok no se tomaría ninguna pastilla de drogas ni nada por el estilo, salvo las del TDAH. Además, Alwok no fuma, ni bebe, nada de eso–explicó la muchacha.

–      Y después dices que el filosofo soy yo…y un cuerno –resumió Gareth desviando la vista hacia su amigo –no te preocupes, seguro que ese hombre es un vagabundo loco y un marginado que solo mete miedo de noche, por el día será un vagabundo solitario–

El chico decidió parar con aquel asunto. Lo aparcó en su mente, pues ahora tenía otras cosas de las que interesarse, como por la ejemplo la conversación que tenían Alvin y Gareth sobre el caso de Gareth Bale y el Real Madrid. Pero instantáneamente, la misma voz apareció en la mente del muchacho, sal del Telepizza, ve con tus amigos, la empleada es una Baswer. ¡Corre!. El chico pensaba que se estaba volviéndose loco, pero para no volver a escuchar la voz, decidió hacer caso a la voz que había resonado en su interior. Gareth y Beatriz le miraron preocupados, pero accedieron a acompañarlo a su casa.

–      Tío ¿estás bien de verdad? –intentó preguntar Gareth.

–      Tíos, me estoy volviendo maniático, he escuchado al mismo tío en mi interior, diciéndome que teníamos que salir del Telepizza, porque la empleada era una Baswe…-tras la explicación de Alwok surgió un gruñido que salía del local del Telepizza –corred.

Los tres amigos salieron desesperadamente a la carrera del Telepizza para huir por la calle mayor. Aquella cosa era lo que le había dicho aquel hombre en su interior. Los tres amigos, no paraban de correr, mientras que la Baswer salía al encuentro de los tres muchachos. Gareth intentaba apretar la marcha que por momento se iba quedando el último, pero de pronto se vieron casi alcanzados por la criatura que apretaba la marcha en cuanto los tres incrementaban otra vez la marcha.

–      ¿Qué es eso? –intentaba preguntar  Gareth en medio de las pausas que aquella proscribe criatura cedía a los tres muchachos.

–      Es una criatura griega, lo sé porque en cultura clásica la estudiamos–sentenció Beatriz a todo correr.

–      ¿No me lo podías haber dicho antes? –concluyó Gareth malhumorado

–      No me culpes, no sabía que era hasta ahora-

Iros a la calle de Capitanía, rápido. Volvió a escuchar Alwok, quien obedeció a la voz y guio a sus amigos por la calle de capitanía hasta llegar al arsenal que se recortaba entre las estrellas de la noche y la luna, fue entonces cuando Alwok lo vio de nuevo, aquel hombre estaba en la puerta del arsenal indicándoles que se acercaran mediante gestos de la mano.

–      Vamos, entrar, venga –les instó aquel hombre metiendo prisa a los jóvenes

–      ¿Quién es usted? –preguntó Gareth nada más llegar al coche

–      No hay demasiado tiempo, puedes llamarme Barrow –concluyó el hombre

–      ¿Usted es…? –intento preguntar Alwok

–      Sí, soy el que os iba a llevar mañana a la guía pero ahora no hay tiempo, debemos de llegar al campamento –explicó Barrow.

–      ¿Qué campamento? –quiso saber Alwok.

–      Cuando lleguemos te lo explico, ahora sube al coche. –

–      Venga vamos –le indicó Gareth subiendo con Beatriz a la parte de atrás del coche.

Barrow apretó el acelerador del Audi S5, mientras que la Baswer se encontraba de camino de donde estaban ellos. El guía del museo salió del Arsenal con una destreza parecida a la de Fernando Alonso. El coche iba a 260 km/h en una ciudad solitaria, y ajena a lo que pasaba en la calle. Según el salpicadero del coche marcaban las tres de la madrugada. Alwok decidió olvidar la hora y centrarse en la carretera que pasaba por su lado emborronada.

–      ¿Qué es esa cosa que nos está persiguiendo? –preguntó Beatriz.

–      Es una Baswer, las hijas de las furias. Mandadas por Zeus y por su hermano Hades, van a por ti Alwok –dijo Barrow.

–      ¿A por mí? ¿Por qué? Soy Alwok Percant, no un… ¿Quiénes ha dicho?-

–      ¿Crees que el TDAH es un trastorno psicológico que tienes tú, bueno y otros más, que te mantienen inquieto y sin concentrarte? La hiperactividad es tu mayor don, es un don muy esencial y por eso lo debes de utilizar como es debido –

–      Vale estupendo, esto es muy gracioso, sí. Muy bien, ahora quiero bajar, muy bien la broma –dijo Alwok poniéndose nervioso.

–      No es ninguna broma, esto es real –indicó Barrow entrando por la calle Carlos III en dirección a la autovía.

–      ¿No nos pueden ver? –

–      He creado un protector de invisibilidad para nosotros y para la Baswer, y por eso no nos pueden ver –explicó Barrow.

–      Menos mal, si mi tía abuela Desy viera a semejante animal le daría un patatús –dijo Gareth mientras el coche subía por la rampa de la entrada a Cartagena –no sabéis lo delicada es cuando ve a cualquier insecto, ya ha sobrevivido a trece mareos provocados por algún que otro bicho.

Alwok estaba confuso y con muchas preguntas por hacer, ¿campamento? ¿Zeus, Hades? <<Pero esto que es, ¿el mundo de los dioses?>> pensó Alwok apoyándose en el cristal de la ventana mientras intentaba poner sus pensamientos en orden.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s