Capitulo 2

Teniendo en cuenta que la carta la había recibido el día anterior, el profesor, debía de ir a esa reunión a las doce del mediodía. Observó su reloj y vio que marcaban las once y cinco pasadas. Si quería ser puntual debía de empezar a arreglarse, ya que, desde su casa hasta el bar del Clavo Michigan había cuarenta y cinco minutos en coche. El profesor dejó la taza de su café en el fregadero. Volviendo a su desordenada habitación se vistió con la misma ropa del día anterior. Cogiendo su maletín, abandonó la casa, cerrando la puerta con cuatro vueltas de llave. Llamó al ascensor y en menos de un minuto, se encontró en el garaje. El coche que poseía el profesor, no era ni muy grande ni muy glamuroso, era un Fiat normal y corriente. Saliendo del garaje se internó en la calle Gran Avenue, para salir por la calle Puerto y seguir las indicaciones para llegar al bar del Clavo Michigan. Eran las doce menos cinco y Craudin Moorse, entraba en el bar. En una mesa al fondo estaba Erik, su alumno de lenguas antiguas y uno de los más aventajados del profesor.

– Buenos días profesor. Puntual como siempre -dijo Erik mirando el reloj de su muñeca.

– Sí, gracias Erik. He leído esta mañana la carta -comentó el profesor

– No se preocupe. Verá señor Craudin, usted me mando hacer un trabajo sobre el medallón de los guerreros negros del dragón, y puedo concretar, que no fue un simple trabajo ¿Me equivoco, profesor? -explicó el chico mirando los ojos de Craudin Moorse.

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