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– Saberlo, eso depende de cada uno, cada uno es como es, la gran mayoría piensa que son listos, otra, en cambio, piensan que no valen nada y están en equivocación, pero siempre habrá una minoría que serán los que no valgan nada, pero que serán los que sacarán adelante estas pruebas. Por ello, quiero que sepas, que no se eligen a los alumnos por su inteligencia, o por su cualidad física, si no que se las eligen por el corazón. –dijo el señor Jordi Cases, el director del Col-legi dels Valors de Barcelona.
– Gracias, señor –respondió Óscar Brau.
– Espero que se lo piense correctamente, señor Brau, le doy tres días para reflexionar sobre lo que te he comendado. Puede retirarse
Óscar salió del despacho del director y se encontró con Pau y con Carlota en el pasillo conversando en voz baja. Al ver a su amigo cesaron de hablar en murmullos.
– ¿Qué te ha dicho el director? –preguntó Pau olvidándose de la conversación con Carlota
– No te lo vas a creer -respondió el chico apoyándose en el hombro de su amigo
– ¿El qué? –
– Jordi Cases nos ha…bueno, me ha propuesto a mí que participemos en las pruebas de este año. Dice que tiene confianza en nosotros y que espera lo mejor de nosotros.
– Pero eso es imposible, el consejo de magos prohibirá esa decisión –argumentó Carlota escéptica –vamos, no creo que Artur Mas le diga que puede hacer eso, vamos, sería injusto que aceptara la proposición de Jordi.
– ¿Quién va a negarle a Jordi un aspecto que incumbe a la escuela y a Artur? –
– En mucho, Pau, los magos hemos sido siempre muy cuidadosos. Los no magos no saben nada a cerca de Artur Mar, ni de la magia que encierra Barcelona. Vamos, este tema me está sacando de quicio.
Los dos amigos miraron estupefactos a su amiga, la cual se retiraba con pasos agigantados de aquel pasillo.
– Anda, vayamos a comer –dijo Pau golpeando amistosamente a su amigo
– Te gano a una carrera hasta el comedor –propuso Óscar –el ganador se llevará la mejor parte
– Echo –dijo Pau echando a correr por el pasillo.
Mientras tanto, el director y Alex Hubert, estaban reunidos en el despacho del director para ultimar las pruebas de aquel año y para comunicarle el deseo de que Óscar y Pau participen en el concurso.
– Creo que el señor presidente no le hará mucha gracia aceptar tales condiciones, señor director –argumento Alex Hubert.
– El señor presidente afirmará la condición, si no quiere que revelemos nuestra verdadera naturaleza, señor Hubert.
– Eso será entregarnos sin ningún motivo. -refirmó Hubert.

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