Camina Conmigo

PRÓLOGO

Caminar de Dani Martín sonaba en la habitación. Las paredes, rosas y brillantes, daban cobijo a dos adolescentes que se decían todo con sus miradas. Enamorados. El joven, cabello oscuro y ojos verdes, clava su sonrisa en la mirada, color miel, y cabello oscuro, de ella. Jóvenes. Enamoradizos. Ambos compartiendo una vida por delante. Las miradas de los jóvenes enamorados lo dice todo. Cada corazón late porque la otra persona es el motivo de dichos latidos propios.
– ¿En qué piensas? -pregunta la voz de la chica que trata de aguantar la mirada de su chico perfecto.
– En alguien muy especial. -responde el muchacho hechizado por la mirada de la chica.
Ambos sonríen y se dan un beso. Un beso de los muchos que se han dado en esos dos meses que llevan de relación. Desde Agosto juntos. Con sus idas, y venidas. Con sus problemas y soluciones, con sus promesas. Aprendiendo a mejorar en pareja. Día a día. Amandose. Enamorándose todos los días. Juventud enamorada.

CAPÍTULO 1

La temperatura era de doce grados, la lluvia arraigaba en el centro de la ciudad. Y la tormenta estaba acercándose. Relámpagos blancos chocando con el cielo azul nublado por las nubes de tormenta. El pequeño local estaba casi vacío. Salvo algunas mesass que ocupaban funcionarios que iban a desayunar al nuevo Starbucks de las puertas de murcia, el resto del personal estaba descansando detrás de la barra o viendo las noticias de la mañana. Un joven, entra en la cafetería y se sienta al final del local con su portátil en la mano. Uno de los empleados se acerca hasta él para tomar nota.
– ¿Qué deseas tomar? -pregunta cogiendo una libreta del bolsillo con un lápiz en la mano.
– Un Caramel Machiatto…y si no es mucha molestia, ¿Podrías facilitarme la contraseña del Wifi?
– Por supuesto.
El empleado deja a solas al escritor que va encendiendo el ordenador. Ingresa la contraseña de su sesión y espera a que el empleado le trajese lo que había pedido con la clave del wifi del Starbucks de las Puertas de Murcia. Una vez conectado a la señal de internet, abre su correo, y comprueba que efectivamente no tiene ningún e-mail. Revisa su twitter. Tiene 4 notificaciones. Tres comentarios y un Retuit.
@Estersinh3: @Escritor_Dylan Tú ilusión nos hizo ver que los sueños se pueden hacer realidad.
@AliciaHermandez: @Escritor_Dylan fuiste el primero en romper las reglas de lo normal
@FranciscodPaula: @Escritor_Dylan me alegro mucho de que hayas cumplido tu sueño.
Mensajes como esos le anima a seguir adelante. Sin rendirse. Sin dejar de pensar que escribir es su mundo y un arte que tiene, Y que ese don es muy amplio y espera tenerlo para el resto de su vida. Abre el documento word donde tiene su novela y empieza a leer lo que dejó durante la noche anterior.
El sofá, cuyo color era rojo, estaba en el centro del salón. La televisión, plasma y de buena marca, estaba encendida. Gran Hermano era el programa que estaban mostrando. Telecinco sacaba algunas exclusivas del programa seguido por las adolescentes y algunos adolescentes, que veían en eso un entretenimiento colectivo y dónde podían echarse unas risas aseguradas. El aire que procedía de la calle era frío. Invierno había llegado y con ello, las bajas temperaturas..
A partir de ahí tiene que continuar escribiendo con su novela. Caminar, la canción de Dani Martín podría servirle como Banda Sonora de aquel capítulo que estaba escribiendo en su documento Word. Teclea en el ordenador las nuevas palabras que adornarán su historia. Mientras el joven escritor escribe, un grupo de adolescentes entra en el pequeño establecimiento. Se sientan en la mesa de al lado del escritor que no separa su mirada de la pantalla. Uno de los adolescentes, algo, de pelo rubio y de ojos verdes, se acerca hasta él.
– ¿Eres Dylan Martínez? El escritor de “Un Nuevo Cupido” –
– Sí, el mismo.
– Soy Álvaro. Me he leído el libro. Soy youtubers, y administro un blog. Hable de su libro, y recuerdo que el vídeo tiene mil doscientas visitas, y el artículo…mil y algo -explica el joven
– ¿En serio?
– Sí.
– ¿Cómo se llaman?
– En Youtube; Álvaro Escritor, y mi blog: http://www.enbuscadecupido.blogspost.com.es
El joven escritor entra en internet y ve los sitios que le había comunicado aquel joven lector.
– Vaya. Muchas Gracias -responde el escritor en cuanto termine de leerlo
– Muchas gracias a ti
El chico se despide y se sienta con sus amigos y amigas en la mesa de enfrente. El joven escritor piensa un poco. ¿Y si crea un personaje como aquel chico? Lector, Bloguero, Youtubers…Sí. Ya tiene la idea para un tercer protagonista. Clava su mirada en las teclas de su ordenador, y va revisando en la pantalla del ordenador todo lo que va escribiendo. Siente sus dedos teclear las teclas. Todo lo que piensa se va transcribiendo en el papel. En su Word.
Mientras, en la mesa de enfrente a la del escritor.
– ¿Que hacemos esta noche? -pregunta uno del grupo.
– Pues no sé…-responde otro de los chicos -¿Qué piensas hacer tú Álvaro?
– He quedado con Rocío
– Es verdad, sí, que me lo dijiste -responde rápidamente su compañero.
– ¿Nos hechamos una de Play, Marcos? -pregunta otro amigo del grupo
– Por mi me vale, ¿Roberto? Apúntate anda
– No, no, olvidate, que tengo mucho que estudiar
– ¿Estudiar? Si estamos a mitad de Septiembre y no hemos empezado ni con las semanas de los exámenes.
– Pero hay que prevenir antes que curar
– Eso es cierto -responde Álvaro respaldando a su compañero
Todos comentan los planes que podían tener. Álvaro había hecho los planes con su novia. Dos meses a su lado ¡Y los que les quedaban por delante! Con sus idas. Con sus risas y con sus lágrimas. Como una pareja que crecen juntos en la vida. Compartiendo momentos. Compartiendo risas. Creciendo en pareja.
En la mesa del escritor.
Sigue escribiendo mientras escucha la conversación que mantienen los amigos. No es que quisiera ser cotilla, pero su profesión, le obliga a ser detallista con su alrededor. En cualquier conversación podía nacer una frase para incorporar a su libro. Ideas e inspiración era lo que encontraba en el Starbucks de las Puertas De Murcia. La canción que sonaba ahora por los altavoces del pequeño escritor era Monster la canción de Eminem y Rihanna. La música le ayuda en muchas ocasiones imaginarse lo que está escribiendo.
Las calles estaban frías. El invierno había llegado sin avisar. Plantandose en el casco urbano sin pasar por notario alguno. Una joven, de dieciocho años, está sentada en el sofá hablando por chat de facebook con un adolescente. Mientras ve Gran Hermano conversa con aquel muchacho que cierto día de Agosto le robó el corazón. Y ahora eran tal para cual. Las cámaras registraban cada detalle que se producía en el Plató…
Se para. Relee el párrafo que tiene delante de él y trata de seguir con nuevas ideas. Mientras escribe recuerda el día de la presentación de su primera novela.
Hace dos meses y medio, en una pequeña librería
Desde bastidores el joven mira el público que había asistido a su presentación. La presentación de su primera novela. La realidad de un sueño. Quedan cinco minutos y pronto se tendría que enfrentar al público que había asistido a su presentación. Respira. Aunque controla los nervios sabe perfectamente lo mucho que puede afectarle los nervios. Solían jugarle una mala pasada. El editor de Planeta, Don Alejandro, se acerca hasta él.
– ¿Nervioso?
– Es decir bien poco
– Todos hemos pasado por esta experiencia. Buena porque inicias un sueño, y mala, porque los nervios hacen malas pasadas en momentos como este.
– Pero usted ya tiene experiencia -explica el recién escritor.
– La tengo, y tienes razón, pero cada escritor, supone para mí empezar de cero. Cuando acepto un proyecto, tengo en cuenta mis inicios, y cada escritor que consigue publicar con nosotros, pues es como si me metiera de lleno en la primera obra que publiqué con treinta y tres años.
El joven escritor mira su reloj. Dos minutos. El editor le pone una mano en su hombro.
– Comienza tu sueño
Y así, editor y escritor comenzaron a andar hacia un nuevo sueño. El sueño de un joven intento de escritor.
Una mañana, un día de Diciembre, en un pequeño Starbucks
El escritor escribe mientras recuerda aquellas palabras que mantuvieron tanto editor como escritor antes de presentar su obra a un público que se mostró satisfecho con lo que había contado el joven intento de escritor. Se para y se coloca las gafas. Afuera, la tormenta estaba disminuyendo. Solo prevalecía la lluvia. El cristal estaba incrustado con pequeñas gotitas de agua que hacían diamantes y de esa forma brillar más. El joven escritor vuelve a centrar su mirada en lo que va escribiendo. El grupo de amigos había abandonado el local, y aquel chico, llamado Álvaro, se había despedido de él. Parecía un personaje para su novela, y es que, uno de los tres protagonistas era como aquel chico. Pronto tendría noticias suyas.

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