Como escribir una novela

1. CÓMO ELABORAR EL ESQUEMA DE REDACCIÓN

El proceso de búsqueda y organización de ideas nos proporciona una materia prima básica que, sin embargo, no nos permite afrontarla elaboración del texto con suficientes garantías de éxito. Las ideas, aunque agrupadas en bloques temáticos bastante definidos, se presentan sin conexión ni ilación entre ellas. Una vez organizada la información, debemos retornar el punto de partida y replanteamos de nuevo las preguntas que se cuestionaron al inicio de este capitulo: cuál es el objetivo de nuestro texto, cuáles son la actitud y el tono que adoptaremos al escribirlo, quién es el destinatario de nuestro mensaje o cuál es la extensión prevista. Todos estos factores se deben interrelacionar convenientemente para facilitar la concreción del definitivo plan de redacción.

– OBJETIVO DEL TEXTO

La finalidad con que pretendemos redactar nuestro escrito determinará el resto de factores que influyen en la elaboración del texto. Nuestros objetivos pueden ser de lo más variado; no obstante, para simplificar el análisis estableceremos un paralelismo con lo expuesto anteriormente en el epígrafe de clases de mensaje según su función:

* La finalidad de nuestro escrito puede ser meramente representativa, esto es, una exposición objetiva, divulgativa o didáctica sobre el turismo ecológico.

* También puede ser expresiva, es decir, dar nuestro punto de vista subjetivo sobre lo que pensamos del tema en cuestión, pero sin intentar influir en el ánimo del lector. De este modo, el texto puede servir, de punto de partida para fomentar el diálogo, la discusión desde distintas perspectivas, etc.

* Si la función que intentamos que predomine en nuestro texto es la conativa, intentaremos convencer al lector sobre las ventajas del turismo ecológico o, por el contrario, disuadirlo recalcando los factores más negativos.

* También podemos decantarnos por la función poética o estética del texto. En este caso, el planteamiento sería distinto, ya que se debería partir de un esquema argumental creativo. Las ideas apuntadas en el proceso de búsqueda de información servirían para reforzar o apoyar la verosimilitud del texto.

Sin embargo, como apuntamos en el epígrafe dedicado a las funciones del mensaje, es difícil que estas se presenten de forma aislada. Aún así, siempre predominará una finalidad determinada, en virtud de la cual se elaborará el esquema previo de redacción.

ACTITUD DEL AUTOR.

Una vez decidido el objetivo principal de su texto, el autor escogerá el tono o actitud que mejor se adecue a la finalidad de su escrito.

* Si se desea potenciar la objetividad de la información optaremos por un estilo impersonal en tercera persona basado en el distanciamiento respecto a lo que queremos  expresar.

* Por el contrario, si la función que pretendemos imprimir al texto es de orden subjetivo, apostaremos por una narración en la que predomine la primera persona y nuestra visión del tema.

* La misma actitud subjetivista puede servirnos para desarrollar un escrito de función conativa, pero incorporando al texto un componente de intencionalidad respecto al tema. Esto implicará conceder más importancia a ciertos bloques temáticos y obviar los que no interesen a nuestro objetivo.

– IMPORTANCIA DEL RECEPTOR

El destinatario de nuestro escrito influirá decididamente en la elaboración del esquema de redacción. El tono, el vocabulario y la complejidad del texto deben adecuarse a las características del receptor. Así pues, si nos dirigimos a un espectro de público básicamente infantil no utilizaremos los mismos registros ni técnicas de escritura que si nuestros lectores, son los integrantes de un tribunal de oposiciones. También adoptaremos tonos distintos si nuestra finalidad es escribir para un diario de información general o para una revista satírica.

– EXTENSIÓN DEL TEXTO.

¿Cuál es el formato y la extensión más adecuados al objetivo de nuestro texto?  Si pretendemos elaborar un informe divulgativo y exhaustivo sobre el tema, el número de páginas será considerablemente superior al de un artículo periodístico, en el que el espacio de que disponemos está claramente acotado. También influyen en gran medida las limitaciones temporales: así pues, la duración de un examen determinará la extensión de nuestro escrito. Por último, también hay que ceñirse a las características propias del género escogido: la extensión de unan ovela será considerablemente mayor que la de un relato o un cuento infantil.

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